*Barra de Abogados*
*Directorio*
*La voz de la barra*
*La justicia penal y los juicios orales*
*La nueva reforma agraria*
*Entrevista al presidente del Tribunal*
*Entrevista*
 
*La justicia penal y los juicios orales*
   
   
Por: Dr. Arturo Baca Rivera

La reforma del proceso penal en años recientes, se ha visto impactada por la propuesta de la introducción de los juicios orales a nivel nacional, quedando pendiente en este nivel el pronunciamiento del Congreso de la Unión; pero en varios Estados de la Federación se han hecho las reformas para la adecuación de este sistema anglosajón a la realidad mexicana.

Se ha señalado por diversos investigadores de prestigiadas instituciones de estudios superiores, que dichos juicios, son más rápidos, resolverán el problema de juicios penales largos y resulta más económico un Tribunal de esta naturaleza por requerir de menor personal.

La realidad demuestra que un Tribunal Oral por su diseño, no resulta más económico, que existe una relativa rapidez, que depende de la actividad de todos los sujetos procesales y no necesariamente de este sistema. La reforma de los diversos Estados, se han hecho de maneras particulares, que arrojan por ejemplo; Tribunales Orales Unitarios como en el Estado de México, Tribunales de dos Jueces como en el Estado de Nuevo León, o Tribunales Orales Colegiados de tres Jueces como en el Estado de Oaxaca.

El panorama anterior nos muestra que con independencia a los diferentes lineamientos que tiene cada Estado de la República para sus procesos penales, se agregan las nuevas formas que trae consigo la reforma sobre la oralidad en este tipo de juicios y que se advierte de difícil entendimiento a nivel nacional.

La propuesta del Presidente Felipe Calderón, de unificar la leyes penales, bien sea por disposición de reforma constitucional, o por la federalización de la materia, viene a dar el contraste respecto de lo que se desea, a lo que en realidad acontece, cuestiones que son opuestas y que no dan vislumbre de una solución coherente al problema del proceso penal.


PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Se han invocado varias razones para promover la oralidad: se transita del sistema inquisitivo al sistema acusatorio; se consolidan verdaderos juicios adversariales; y los Estados verdaderamente democráticos tiene un sistema oral. Estas razones no resultan ser del todo ciertas, no existe una transición radical de la inquisición a la acusación, toda vez que desde que existe el Ministerio Público en México, los juicios penales tienen una connotación acusatoria por la simple existencia de este personaje; la inquisición se terminó desde que el Juez era el único encargado de investigar y administrar justicia, por lo cual no puede ser una razón suficiente para fundamentar el cambio a la oralidad. La cuestión adversarial es un argumento tan inconsistente, que la sola percepción de que no hay juicios sin adversario, esto es que todos los juicios son adversariales, tampoco fundamentan esta inquietud del cambio a la oralidad, desde que existen juicios, la característica adversarial es la esencia misma de todo proceso. Ahora bien respecto del argumento sobre la democracia, puede decirse que un mejor procedimiento ayuda a su consolidación, pero poco pueden hacer los cambios en las formas procesales, para fomentar y consolidar un régimen democrático cuya conceptualización de un Gobierno del pueblo o de las mayorías, es ajeno a la manera en que se tramitan los juicios penales.

De lo anterior se puede concluir, que los motivos por los que se promueve este tipo de juicios no son del todo certeros y habría que buscar en los principios del proceso penal, la ventaja en relación a la manera tradicional de instruir un proceso penal.

PRINCIPIOS PROCESALES

De conformidad a todas las actuaciones fundamentales que se suceden en la fenomenología del desarrollo de un juicio penal, podemos encontrar la serie de principios que lo sustentan, y se pueden mencionar un número variado de ellos, desde tres, hasta más de quince. No hay un consenso genérico sobre los mismos, pero en forma ilustrativa podemos señalar: principio de contradicción, de dirección de proceso, de probidad procesal, de prueba, de impugnación, de inmediatez, de economía procesal, de publicidad etc.

Podemos mencionar dos principios sobre los cuales la oralidad si tiene un destacado avance respecto de los procesos denominados tradicionales o escritos y son: la inmediatez y la publicidad. No es que estos principios sean nuevos sino más bien existían como ficción, es decir, estaban contenidos en la ley pero en la realidad no se respetaban. La publicidad acotada por la observación del público atrás de la barandilla, impedía que los asistentes escucharan lo que en el proceso se decía. Los Jueces obligados a atender más de una secretaría o más de una audiencia la vez, igualmente impedían que pudiera estar presente en todas diligencias que por disposición de la ley tenía que presidir y que la oralidad consolida este principio de inmediatez y, logra por el diseño del Juzgado Oral, que el Juez siempre este presente escuchando los aspectos esenciales de todo juicio. Algo que no constituye un principio procesal, pero que se logra con este juicio, esto es, representa un logro que ni siquiera el Legislador imaginaba que acontecería; lo constituye la consolidación de la dignidad humana de todos los sujetos procesales, pues se les otorga además de un espacio digno, la posibilidad de ser escuchados en forma directa por quien va a resolver el problema.
Fuera de los principios de inmediatez, publicidad y la relativa rapidez con que se desahoga una audiencia que al no registrarse por ningún medio de escritura, sino por grabación de video y audio, acorta el tiempo. No se aprecia ningún otro beneficio adicional, de los que se le asignan a los Juicios Orales en los diferentes foros en los que se publicitan.

TIPOS DE ORALIDAD

Cuando menos podemos apreciar tres tipos diferentes de oralidad: 1.- El juicio en donde la preinstrucción queda intocada y la oralidad se presenta en la audiencia principal de desahogo de pruebas en donde se recibe la acusación y se dicta sentencia. 2.- El juicio que divide la preinstrucción, en un trámite de preparación al Juicio Oral y la oralidad se presenta en la audiencia de desahogo de pruebas, suspendiendo el trámite para escuchar la acusación y la sentencia. 3.- El juicio oral que se recibe ante tres jueces en donde se agota la instrucción, acusación y sentencia, en la audiencia oral.

Estos tipos de juicio, se han instaurado en los diferentes Estados, en una forma sobredimensionada, es decir, que pareciera que con la sola aparición de los Juicios Orales los problemas de criminalidad van a desaparecer, lo cual es incorrecto: la transformación del juicio escrito en oral, es un mero cambio de formas y que puede producir ahorro de tiempo y, nada tiene que ver con la etiología de la criminalidad. Ejemplo de las campanas que se echan al vuelo, lo constituye una nota del 16 de diciembre del 2006, en donde Chihuahua se pone “a la vanguardia en la impartición de justicia”, al instaurar los juicios orales y con ello “la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia tiene los ojos puestos en la entidad… y países como Inglaterra, España, Estados Unidos, Francia y Alemania siguen de cerca el modelo de juicios orales en Chihuahua” (Periódico Reforma del 16 de diciembre del 2006). En términos similares se han pronunciado los Estados de la República, cuando se ha concretado la reforma procesal penal del juicio oral, sobredimensionado los efectos positivos que este tipo de juicios puede traer como beneficio a la sociedad.

ORALIDAD EN EL ESTADO DE MÉXICO

El pronunciamiento moderado sobre la oralidad, motivó a nuestra entidad, a mencionar en la reforma correspondiente, la introducción de un juicio “predominantemente oral”, para distinguirlo del juicio con registro escrito, pero reconociendo que una oralidad plena en los términos de la forma del sistema anglosajón, no era posible. Nuestro sistema constitucional que establece las reglas y principios procesales de estricta observancia, no son acordes en forma plena al sistema anglosajón y por ello pueden presentarse interpretaciones de inconstitucionalidad sobre las maneras en que otras entidades de la República han hecho su reforma. El trasladar un sistema jurídico diferente al que está en vigor en México, no solo pronostica un desajuste en el orden normativo, sino también en la cultura que impera en el pensamiento del jurista mexicano y que desde luego es diferente por ejemplo al del jurista inglés. No es estrictamente un cambio de forma, sino también de manera de pensar y actuar, lo que requiere a su vez de una capacitación y experiencia en tiempos prolongados, y no como el legislador lo ha pensado; que por decreto también debe transformarse la cultura jurídica.

No obstante la prudencia del legislador mexiquense, existen algunos cuestionamientos irresolutos: si el propio legislador eliminó en el año 2000 el procedimiento sumario, debido a que los supuestos en los que se sustentaba, no eran observables en la praxis judicial, no se explica el porqué en el 2006, introduce un procedimiento abreviado, que sería el equivalente al sumario desechado. Tampoco se explica la creación de este procedimiento abreviado, en donde no se otorga la posibilidad de defensa, pues no se puede ofrecer pruebas en este tipo de procedimiento. Es igualmente censurable la eliminación de un sistema de impugnación intraprocesal, en donde toda resolución diferente a la sentencia definitiva, no puede ser recurrida.

Cuestión paralela lo constituye el nuevo procedimiento oral que se contiene en la Ley de Justicia para Adolescentes del Estado de México, publicado en la Gaceta de Gobierno del 25 de enero del 2007, en donde el trámite oral y el procedimiento abreviado de esta materia, son distintos al que se contiene en el Código Penal que se aplica en conductas delictivas de adultos. El futuro que se percibe en este tipo de juicios, no es nada alentador, pues de existir tantos procedimientos orales como Estados de la República existen y más aún procedimientos distintos en el mismo Estado cuando de menores de edad se trata, produce una preocupación a quienes estén interesados en esta materia.

SEGUNDA INSTANCIA Y JUICIO DE GARANTÍAS

Las propuestas de reforma se han concretado a transformar la manera en que el Juez Penal debe dirigir los procesos, para convertirlos en lo que la televisión reproduce de los juicios norteamericanos básicamente. La segunda instancia y el juicio constitucional, no han sufrido la adecuación correspondiente, para adaptar sus trámites a estas nuevas maneras. Se genera cuando menos en el desarrollo de la apelación y amparo, una disociación en las actuaciones; la reproducción video grabada tendrá que ser una actuación en estas instancias y lo que representa un avance en tiempo ante el Juez instructor, constituye una demora en el ámbito de los revisores, por lo tanto ventaja y desventaja producen un empate, que puede eliminar el beneficio publicitado de la rapidez de los Juicios Orales.

Todavía no es suficiente la experiencia de productividad de los Juzgados Orales que se han instaurado a lo largo de la República, para poder realizar el comparativo indispensable, con la productividad de resoluciones en los denominados juzgados tradicionales, para poder emitir una opinión fundada al respecto, pero la experiencia que nos da el procedimiento con registro escrito, es que la rapidez proviene de un desahogo oportuno de los medios de prueba y que en una buena parte de juicios sobre todo complicados o graves dicho desahogo no, es el que los términos procesales y constitucionales señalan, sino uno muy distinto y que puede también trasladarse al juicio oral, porque también se tienen que desahogar pruebas que son de difícil recepción y consecuentemente la dilación de los tiempos producirá juicios orales largos.

CONCLUSIONES

PRIMERA.- A la oralidad se le ha promocionado sobredimensionando los efectos que es susceptible de producir en las formas procesales, trasladando sus beneficios al problema de la criminalidad, cuando son ámbitos distintos y en donde ningún impacto perceptible puede tener la oralidad como cambio de una manera de tramitar un juicio penal.

SEGUNDA.- El futuro de la oralidad es promisorio en cuanto a una especie de moda aceptada, pero incierto en cuanto a los beneficios sociales que puede producir, debido a que la relativa rapidez de la recepción de pruebas en primera instancia, constituye un obstáculo en el estudio de apelación y amparo.

TERCERA.- La oralidad no ha generado verdaderos juicios adversariales. Todo proceso es adversarial por esencia misma y, desde que existen juicios tienen tal calidad.

CUARTA.- El beneficio que se percibe por la instauración de los juzgados orales es muy importante y debe lucharse para que se consoliden y permanezcan; su plena publicidad y absoluta inmediatez, son principios suficientes para estimar su valía.

QUINTA.- La democracia poco tiene que ver como sistema político, respecto de las maneras en que se puedan llevar a cabo los juicios, por tanto, la oralidad no puede mencionarse como un factor determinante de aquélla.

SEXTA.- De continuarse con la tendencia legislativa de crear Juicios Orales diferentes para adultos y menores y, diferentes en cada uno de los Estados de la República, el problema de aplicación de la ley penal pudiera pronosticarse mucho peor del que existe en relación al Juicio Penal con registro escrito.

Naucalpan, Estado de México Junio de 2007.